lunes, 31 de octubre de 2011




Pupila profunda

El terror no tiene boca para comer niños, tampoco manos fuertes para estrangular vírgenes, ni orejas peludas para escucharte mejor. Dicen que no huele el miedo, solo se deja llevar por las tinieblas que desprenden las oscuras intenciones.  Se alimenta de alimañas que perdieron todo el candor, para que no mengüe la circunferencia de su pupila. Sale de caza cuando se apagan los focos, las cámaras y las luces de quirófano.



lunes, 24 de octubre de 2011




Lulu Le Blanc


Champán. Madame. Boutique. Caché. Cruasán. 

Lulu Le Blanc padecía de aburrimiento crónico, pero lo disimulaba bajo vestidos satén, para que entre sus pliegues se deslizaran las preocupaciones que no tenía. Así, nunca le quedaba tiempo para el resto de cosas productivas. La manicura perfecta y el caniche consentido. Lulu Le Blanc se bañaba a diario entre burbujas de aroma confitado, estirando el cuello para no mojarse la nuca. En una ocasión, el impulso agitó su reposado cuerpo. Las yemas arrugadas y el ánimo curioso. Lulu Le Blanc emergió de las aguas para correr desnuda hacia el baño del cuarto de invitados. El suelo enmoquetado bebía sus huellas y el aire fantasmal de los pasillos erizaba su piel goteante. ¿Por qué los demás prefieren ducharse? Quiso saber Lulu Le Blanc. Se encerró tras la mampara. Abrió el grifo. Una lluvia helada la sobresaltó. El impacto del agua al caer contra el plato de ducha sonaba violento. El sumidero, insatisfecho por el sabor insípido de las gotas, reclamó algún logro, frustración o problema que hubiera saturado los poros de Lulu Le Blanc a lo largo del día. Pero no encontró nada que ofrecerle al desagüe, y el lamento por su vacío comenzó a bajar por las cañerías.